sábado, 17 de octubre de 2009

Estado de las Autonomías

Hace algún tiempo vengo dándole vueltas a un asunto. Algo extenso y complicado pero a la vez real y concreto. Sin pretender ser nada profundo me parece contradictorio algunos avances de nuestro estado de las autonomías. Siendo éste un espacio de entendimiento y de pluralidad necesario veo como tiene algunas lagunas que son necesarias mejorar su situación. Me refiero a las desigualdades entre un territorio y otro.
No veo oportuno como algunos avances en unas autonomías no lo son en otras o como las situaciones de la ciudadanía en unas regiones son distintas a las de otras. Son distintas en diversos asuntos de lo más dispar. Desde la vacunación de menores de edad hasta diferencias en el trato de animales domésticos.
Hoy sin ir más lejos he comprobado como un amigo va a llevar a su perro a otra comunidad porque en esta no puede cortar las orejas a su perro. Lejos de valorar el asunto en sí, veo que es algo que nos distingue a unos lugares y otros dentro de España y que no nos lleva a ningún sitio, por ejemplo si este perro es amputado a 150 kilómetros si, para más inri, por la tarde placerá tranquilamente por nuestras calles.
Alejémoslo del hecho en sí, veo que algunas diferencias no nos distinguen mas si nos marcan.
Debe llegar un tiempo de contracción en el que acerquemos posturas y avancemos en el bien común. Ese que tan buenos resultados nos da.
Creo en la diversidad de lenguas, de pensamientos, de pareceres… pero creo que hemos actuar de igual forma en muchos (MUCHOS) más asuntos de lo que lo hacemos hoy en día.

1 comentarios:

ciudadano mane dijo...

El nuestro no es un estado federal, en que distintas naciones se agrupan al amparo de una serie de normas pero manteniendo la mayoría de sus pequeñas diferencias.

El artículo 8 de nuestra constitución determina que el territorio nacional se estructura y organiza articulándose en municipios, provincias y autonomías; cada uno de estos elementos cuenta con una serie de atribuciones que le permiten establecer distintas normativas en su campo de acción, siempre y cuando no entrene en contradicción con ls que se establecen por sus autoridades superiores o por la propia constitución.
Ahora bien, el texto constitucional es capaz de caer él solito en la incoherencia; señala privilegios territoriales para las comunidades forales (cuestión este de actualidad con los estatutos autonómicos y la posibilidad de que determinadas autonomías gocen de mayor independencia económica de papá-estado), mientras que por otro lado la constitución establece que todos los ciudadanos somos iguales.

Al final hemos de reconocer que las diferencias qeu nos enriquecen como país pueden resultar discriminatorias y que den lugar a la marginación de ciertos territorios bajo el peso de otros más ricos (social, económica o históricamente).

Parafraseando el lema antiracista:
Somos diferentes, ¿Somos iguales?.